Vida de OJD. Constitución de la sociedad y puesta en marcha

La Oficina de Justificación de la Difusión (OJD) comenzó su andadura en  Madrid el 20 de octubre de 1964 con el objetivo de dotar de herramientas de medición fiables al mercado de publicaciones en España, en especial a las agencias de publicidad y a los anunciantes. Su primer Consejo de Administración  estaba formado por Francisco Fontcuberta, socio propietario de Danis Publicidad, como presidente; Fernando Bolín, de la revista Selecciones del Reader’s Digest, como vicepresidente; y Ramón Sala, gerente de La Gaceta del Norte, como secretario. Se nombró primer director a Jacinto Jiménez-Eguizábal.

Un año antes, un grupo de profesionales vinculado al sector publicitario asistió en Estocolmo a la asamblea de la International Advertising Association (IAA) y regresó a España con la idea de poner en marcha una oficina de control de la difusión similar a las que ya operaban en países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. Un organismo independiente de naturaleza privada y composición tripartita (agencias, anunciantes y medios), encargado de verificar las cifras de tirada de los medios impresos de acuerdo con dos principios: la adscripción voluntaria y el uso de normas de control basadas en principios de auditoría generalmente aceptados.

Los comienzos fueron duros, pero los órganos directivos de la OJD supieron mantenerse al margen de las polémicas que continuamente se producían. Éstas estaban motivadas casi siempre por la emisión de datos certificados que no confirmaban las cifras declaradas por los medios o que molestaban a los competidores.

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D. Jacinto Jiménez-Eguizábal (centro), Director de OJD, junto al entonces decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra, D. Alfonso Nieto (izquierda) en clase en 1972.  (Fotografía cedida por la Universidad de Navarra)

La Ley de Prensa elimina la censura previa

Durante el régimen de Franco, todos los medios impresos estuvieron sometidos a un riguroso control. La Ley de Prensa e Imprenta de 1966 supuso un cambio notable al suprimir la censura previa que regía desde 1938. Pero, siendo un avance, la nueva Ley impulsada por Fraga era de claro signo intervencionista: si el artículo primero reconocía la libertad de prensa, los 72 restantes trataban de neutralizarla. Con todo, en este periodo se produjo el nacimiento de una cierta crítica informativa por parte de la prensa no oficial y el inicio del declive de los diarios del Movimiento.

Según el Anuario de la Prensa Española, en 1957 existían 107 periódicos diarios de información general en España. En 1971, pasaron a ser 119, de los cuales 75 eran de propiedad privada y 44 pertenecían a organismos públicos. En la prensa no oficial, existían tres grupos claramente diferenciados: Editorial Católica (Ya), Prensa Española (ABC) y el grupo de periódicos del conde de Godó (La Vanguardia). Los tres diarios mencionados y el oficialista Pueblo se repartían en los años sesenta hasta el 30% de la difusión de la prensa diaria.

El diario Madrid representó, a finales de los sesenta, el espíritu de apertura que se vivía en la calle, como voz de una oposición democrática moderada. En 1968 fue suspendido durante cuatro meses por un artículo de Calvo Serer en el que se pedía implícitamente la retirada del jefe del Estado. Finalmente, el Gobierno prohibió la publicación del diario en 1971 y su sede, en pleno barrio de Salamanca, fue derribada.

El diario Informaciones, adquirido en 1968 por un grupo de banqueros encabezado por Emilio Botín, experimentó también un crecimiento notable. Con Víctor de la Serna como consejero delegado, su hermano Jesús en la dirección y Juan Luis Cebrián como subdirector, en siete  años pasó de 20.000 ejemplares a cerca de 74.000.

Dos cabeceras con sede en Bilbao destacaban entre los diarios regionales: La Gaceta del Norte y El Correo Español- El Pueblo Vasco. En los años setenta, ambas mantuvieron una difusión media muy similar, entre los 70.000 y 85.000 ejemplares. En Barcelona, El Noticiero Universal mantuvo hasta la muerte de Franco una difusión cercana a los 80.000 ejemplares. También estaban en los primeros puestos el ABC de Sevilla y El Heraldo de Aragón.

Años de turbulencias, rebelión y crisis

Vietnam
El 7 de marzo de 1965, 3.500 marines norteamericanos desembarcaron en las playas de Dan Nang. Fue el inicio de la guerra contra el comunismo que Estados Unidos libró en Vietnam hasta 1975. Una guerra inútil –el mayor desastre de la historia americana, en palabras del embajador George Kennan- en la que EE UU lanzó sobre la antigua Indochina francesa tres veces más bombas que en la Segunda Guerra Mundial y en la que empleó un ejército de medio millón de hombres. Todo para que en 1975 Vietnam del Norte unificara el país bajo la órbita comunista y la vecina Camboya cayera bajo el control de los Jemeres Rojos.

Vietnam provocó una profunda crisis en la conciencia americana. La imagen de una niña de 8 años que huye desnuda de los bombardeos con napalm se convirtió en un icono que cuestionaba los propios valores sobre los que supuestamente se había construido el país.

Los sesenta fueron para la primera potencia mundial años de turbulencias, rebelión y crisis: movilización de la población negra en demanda de sus derechos civiles bajo el liderazgo de Martin Luther King (asesinado en 1968); movimientos estudiantiles  contra la guerra y en favor de la liberación de la mujer, aparición de contraculturas (hippies, drogas, amor libre) y rechazo del conformismo moral norteamericano.

La llegada de la nave Apolo XI a la Luna en 1969, como imagen del triunfo de los EE UU en la carrera espacial, fue un paréntesis. La crisis del petróleo (1973) y la dimisión del presidente Nixon (1974), implicado en prácticas políticas ilegales denunciadas por la prensa, culminó una década en la que las modas y usos de la vida norteamericana se universalizaron.

España: Los años finales de la dictadura

El número de nacimientos alcanzó su cima en 1964. Este año fue el epicentro de un fenómeno conocido como el “baby boom”. Cada año nacían en España entre 650.000 y 700.000 niños y niñas. Eran los hijos del desarrollismo, el aire de liberalización económica impulsado por los tecnócratas del Opus Dei, que abrió las playas del Mediterráneo al turismo internacional y lanzó a la emigración europea a dos millones de españoles.

La distancia entre la España oficial y la España real crecía de hora en hora. El progreso socioeconómico de finales de los setenta favoreció la aparición de una cultura política que reclamaba mayor libertad. La pretensión de que el régimen continuara vivo tras la muerte de Franco –lo que se llamó ‘el búnker’- no era compartida por la mayor parte de la población, especialmente la juventud. La revuelta estudiantil en las principales universidades españolas se convirtió en obsesiva para el régimen a partir de 1965. Ese verano, los Beatles ofrecieron en Madrid su primer concierto en España. Los tiempos estaban cambiando muy deprisa.

francohamuertoEl debate sobre la sucesión  –en 1969 don Juan Carlos fue nombrado sucesor a título de rey- se activó en la prensa, con la participación de escritores políticos que formaron colectivos como el grupo Tácito, de inspiración democristiana, constituido en el diario Ya. Dentro de la Iglesia, uno de los pilares del régimen, surgieron voces aperturistas tras el Concilio Vaticano II.

En el País Vasco, en los dos años que van desde el asesinato del comisario Melitón Manzanas el 2 de agosto de 1968 al Consejo de Guerra que juzgó en Burgos a los acusados por este delito (diciembre de 1970), la sociedad se vió sacudida por episodios de violencia política. La organización  terrorista ETA asestó un duro golpe al régimen con el asesinato del presidente del gobierno, almirante Luis Carrero Blanco, en un atentado en la calle Claudio Coello de Madrid el 20 de diciembre de 1973.

Principales magnitudes

Los primeros controles de difusión se realizaron en el mes de mayo de 1965, fecha en la que se editó el número uno del Boletín de OJD. Aunque los periódicos y revistas más importantes aceptaron desde el principio someterse al control, otros lo rechazaron frontalmente. El oficialista Arriba nunca lo solicitó y el diario Informaciones no fue controlado hasta 1972. La Asociación Española de Anunciantes, firme defensora de la OJD desde el principio, recomendó a sus asociados no incluir en sus planes de medios aquellas cabeceras que no estuvieran controladas.

Los boletines de OJD de estos primeros años ofrecen un detallado panorama de la prensa española. Junto a los diarios de información general, abundan las Hojas del Lunes de las capitales de provincia, los periódicos deportivos (Marca, con 140.000 ejemplares; Faro, Mundo Deportivo, As), los semanarios (El Caso, con una difusión de 132.000 ejemplares; Destino, Sábado Gráfico, Gaceta Ilustrada y Selecciones del Reader’s Digest, con 204.000 ejemplares en 1965), las revistas calificadas como femeninas (¡Hola!, 312.000 ejemplares en el primer control; Ama, Lolita, Selene, Diez Minutos, Telva, Garbo, Lecturas), del motor (Velocidad, Club), de cine y fotografía (Car, Fotogramas, Cine en 7 días, Ondas, Foco), de contenido religioso (Mensajero del Corazón de Jesús, La Familia Cristiana, Mundo Cristiano, Vida Nueva) y culturales y de pensamiento (Círculo de Lectores, Historia y Vida, Cuadernos para el diálogo y Revista de Occidente).

A partir de 1971 el control de la difusión se extendió a un buen número de publicaciones profesionales, en sectores como agricultura y ganadería (La Gaceta Rural, Explotación agraria, Agricultura), construcción y arquitectura (Construc, El Instalador, Cic-Información, Boletín de Subastas, Informes de la Construcción) o medicina (Noticias Médicas, Boletín de la Fundación Jiménez Díaz, Medicina Clínica o Tribuna Médica). También al mundo del cómic infantil, con álbumes muy populares de Mortadelo, Pulgarcito, Lily, Tio Vivo, Jabato y Trueno Color.

Cabe señalar el crecimiento de la Oficina en estos años que puede resumirse diciendo que en 1965, año en que se publicaron los primeros controles, la OJD certificaba las cifras de difusión de 18 diarios y 33 revistas. Diez años después, la cifra se cuadruplicaba.