Vida de OJD: La revolución online

A mediados de la década de los noventa, las nuevas redes de comunicación, ligadas a Internet, revolucionaron los medios de comunicación. Para afrontar la medición de la difusión, se puso en marcha OJDinteractiva (1997), la división que se ocupa de auditar y certificar el tráfico de webs de los medios digitales. En 2005, 48 cabeceras digitales estaban acogidas al control de OJDinteractiva.

La revolución online en los medios fue el asunto central de la decimoctava Asamblea General de la IFABC (Federación Internacional de Oficinas de Control de Difusión), que en septiembre de 1998 reunió en Sevilla a un centenar de expertos, en representación de 36 oficinas de control de difusión en 33 países.

OJD estableció también, a partir de 1995, una nueva delimitación para la prensa gratuita. Se diferenció entre difusión gratuita individualizada continuada, individualizada rotatoria, en bloque retirada, en bloque redistribuida y difusión gratuita por buzoneo.

Todo este proceso de cambio, junto con la creación de la división PGD para certificar los gratuitos (Publicaciones Gratuitas Ejemplares Distribuibles) derivó en la implantación, a partir de septiembre de 2004, de una nueva denominación social que, bajo el nombre de Información y Control de Publicaciones, S.A. (Introl), agrupó todos los servicios ofrecidos por la empresa con tres líneas de servicio y sus correspondientes marcas: OJD, PGD y OJDinteractiva.

Cabe señalar finalmente los cambios habidos en la Presidencia del Consejo de Administración de la empresa con la elección de Antonio García-Zarandieta en 2003, como sucesor de Juan Pavía y de Ángel Durandez, auditor de reconocido prestigio, en 2004.

Industria: los grupos de comunicación multimedia

La concentración de la industria periodística en España no hizo más que acentuarse con el cambio de milenio. A principios del siglo XXI, siete corporaciones ocupaban el 80% del mercado, con una implantación cada vez más firme. Vocento se adjudicaba casi una quinta parte de la difusión nacional en 2004 (con el 18,7% de cuota de mercado), superando ligeramente a Prisa (17,2%), el grupo de comunicación líder en la última década. Recoletos (10,1), Zeta (8,3), Prensa Ibérica (7,3), Godó (7,2) y Unidad Editorial (7,1) completaban el ránking. La inversión publicitaria en diarios alcanzó ese año los 1.694 millones, un 27,5 % del total anual de inversión.

La difusión de la prensa de pago se mantuvo estable en el periodo, en torno a los 4,2 millones de ejemplares diarios. Sin embargo, como la población española creció de 39,5 millones en 1995 a algo más de 43 en 2004, el índice de difusión cayó casi diez puntos, por debajo de la barrera de los cien ejemplares por cada mil habitantes.

La prensa gratuita en las grandes ciudades conoció su época dorada. 20 Minutos, Metro Directo, Qué! ADN fueron las cabeceras más representativas del ‘boom’ de los diarios gratuitos que sumaban más de 4 millones de ejemplares de distribución diaria.

La prensa digital dejó de ser una apuesta de futuro para convertirse en una realidad pujante. El primer periódico español íntegramente en internet (Pórtico) se lanzó a la red en septiembre de 1995, dirigido por José Catalán. En 2005, de los 137 diarios que se editaban en España, 126 tenían edición digital (92%). El consumo de prensa electrónica creció año tras año.

Los datos de inversión publicitaria de internet en 2004 se situaban en los 94,4 millones de euros, todavía sólo un 1,5% de la inversión total.

La globalización ingobernable

El politólogo Samuel P. Huntington publicó en 1996 un ensayo titulado ‘Choque de civilizaciones’, en el que alertaba de la aparición de una nueva amenaza para el mundo libre tras el fin de la guerra fría. Se trataba de la aparición de redes islámicas de terrorismo fundamentalista y de regímenes antioccidentales en países como Siria, Irán o Afganistán.

torres gemelasEl atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, vino a confirmar en sus temores a los profetas del apocalipsis. La guerra contra Al Qaeda y el terrorismo internacional se convirtió en el eje del mandato del republicano George W. Bush, elegido presidente de EE UU un año antes. Pretextando la colaboración de estos países con el terrorista saudí Osama Bin Laden, tropas norteamericanas invadieron primero Afganistán y después Irak.

Estas guerras –unida a otras, como la de Chechenia o la matanza de medio millón de tutsis en Ruanda en 1995- pusieron de relieve el poderío militar de Estados Unidos, pero también sus limitaciones como ‘policía del mundo’. Guantánamo, una base naval norteamericana en la isla de Cuba, se convirtió a partir de 2002 en la cárcel de miles de prisioneros y abrió un debate necesario sobre cómo la democracia debe protegerse del terror sin negar el acceso a la justicia.

La Rusia poscomunista derivó hacia una autocracia dirigida primero por Boris Yeltsin y desde 1999 por Vladímir Putin, un ex agente de los servicios secretos de la época soviética. El país entró en una era de capitalismo salvaje, en la que inmensas fortunas convivían con la miseria de amplias capas de la población.

En América Latina, la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez (1998), alineado ideológicamente con la Cuba de los hermanos Castro, hizo renacer el populismo nacionalista en países como Ecuador, Bolivia o la propia Argentina. En África, 23 millones de personas estaban infectadas por el sida y en la India, 200 millones de seres humanos vivían en 2000 en niveles de máxima pobreza.

España: Llega el euro

euroLa victoria del Partido Popular (PP) en las elecciones generales de 1996 llevó a José María Aznar a la Moncloa y supuso políticamente la alternancia natural de partidos en una democracia estabilizada. Económicamente, los dos mandatos conservadores, el segundo con mayoría absoluta, representaron un periodo de crecimiento, lo que permitió a España situarse entre los países de la UE que participaron en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria. Desde el 1 de enero de 2002 y tras un periodo de transición de dos años, el euro sustituyó a la peseta en los cajeros y se convirtió en la nueva moneda de más de 300 millones de ciudadanos en doce estados.

El terrorismo de ETA, uno de los graves problemas que arrastraba la democracia española desde la Transición, entró en fase terminal. La rebelión ciudadana que siguió al secuestro y asesinato del joven concejal del PP en el municipio vizcaíno de Ermua, Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997, unida a la presión policial, el apoyo firme de las autoridades francesas y la ilegalización de las marcas políticas que daban cobertura a ETA, pusieron a la banda contra las cuerdas.

La guerra contra el terrorismo declarada por el presidente Bush a raíz de los atentados del 11-S contó en España con el apoyo entusiasta del Gobierno del PP. El presidente Aznar posó en ‘la foto de las Azores’ y en julio de 2003 autorizó el envío, en misión de apoyo, de militares españoles a Irak, país que EE UU había invadido meses antes para acabar con el régimen de Sadam Husein y sus “armas de destrucción masiva”.
azores
Las elecciones generales de 2004 se celebraron con el país aún conmocionado por los atentados del 11-M (reivindicados por el terrorismo islamista), en los que murieron 198 personas en varios trenes de cercanías de Madrid. Contra todo pronóstico, el candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, se impuso en las urnas al sucesor de Aznar, Mariano Rajoy. La primera medida del nuevo gobierno fue ordenar el regreso de las tropas destinadas en Irak.

Principales magnitudes

Los diarios de ámbito regional y local cedieron terreno frente a los grandes periódicos nacionales. Si en 1995, los primeros representaban el 44% de la difusión total, diez años después no alcanzaban el 41%. El País, El Mundo, Abc, La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, El Correo y La Voz de Galicia eran las cabeceras más seguidas en papel. El País, con 469.000 ejemplares diarios vendidos, se convirtió en 2004 en el diario de mayor difusión en lengua española, superando al argentino Clarín.

La prensa deportiva  experimentó el mayor crecimiento en términos relativos, pasando del 17 al 20% en el total de las ventas. Marca, As, Sport y Mundo Deportivo, por este orden, encabezaban el ranking. En cuanto a los suplementos dominicales, la audiencia se estabilizó en torno a cinco productos: El Semanal (Vocento), Magazine (Godó), El País Semanal (Prisa), Dominical (Zeta) y el Magazine de El Mundo (Unedisa).

En lo que a páginas web se refiere, elmundo.es era el líder en este sector, con una media de 904.000 visitas al día en 2004. Le seguían los deportivos marca.com, as.com y disriosport.es. Elpais.com abandonó en 2002 la auditoria de su sitio web y apostó por servicios telemáticos de pago.