Vida de OJD: años de consolidación

En 1971 se produjo el cambio en la presidencia, que pasó a desempeñar Juan Pavía, de Clarín. Un hito destacado en estos años de consolidación fue que la OJD española se hizo cargo en el bienio 1975-76 de la secretaría general de la IFABC, la federación internacional de organismos de justificación de la difusión. Su labor fue significativa en cuanto a la promoción y desarrollo de entidades de control en países de Sudamérica.

Asimismo, se encargó de celebrar el congreso del IFABC que tuvo lugar en Madrid en el otoño de 1976 y que fue una muestra del reconocimiento que a nivel internacional merecía la labor que venía realizando la OJD en España, tanto en lo que se refiere al perfeccionamiento de sus métodos como al conocimiento del mercado.
El nuevo panorama editorial obligó a la OJD a adaptar sus normas reglamentarias para dar cobertura al nacimiento y expansión de nuevos medios impresos. A partir de 1976 se estableció, por ejemplo, que al formalizar su solicitud de control, el editor aportara una cuota de garantía equivalente al 50% del costo estimado para aquél, cuota que era luego deducida de la primera factura.

En marzo de 1979, el Gobierno estableció una ayuda a las empresas editoras de dos pesetas por ejemplar vendido en el segundo semestre de 1978. Esta subvención de carácter especial se cuantificó de acuerdo con las cifras auditadas por la OJD. Esto supuso un espaldarazo a la labor que se venía realizando y también la introducción de algunos cambios reglamentarios, como la posibilidad de establecer controles conjuntos de ediciones. La Ley de ayudas a la prensa de 1984, que estableció las certificaciones de OJD como base para el reparto de las ayudas por difusión, fue el aval definitivo a la labor de la Oficina.

La Prensa Periódica: expansión del mercado y ayudas públicas

La Constitución de 1978 reconoce y protege de forma expresa en su artículo 20.1 el derecho a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. También el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

El cambio de régimen político y la Transición propiciaron la expansión del mercado periodístico, la aparición de nuevas cabeceras (El País, Diario 16), la privatización de los antiguos diarios del Movimiento (que se completó en 1984) y la edición de nuevos títulos en el sector técnico y especializado. También se publicaron los primeros suplementos que acompañaban a la edición dominical de los diarios.

1978 vio el nacimiento de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) para desarrollar la libertad de prensa y fortalecer la estructura de las empresas periodísticas. La competencia de la radio y la televisión, la concentración empresarial y el incremento de la inversión publicitaria abrieron el debate sobre las ayudas públicas a la prensa como forma de proteger a las empresas medianas y pequeñas. En 1980, el Estado destinó más de 3.500 millones de pesetas a la prensa: 1.500 en subvenciones por consumo de papel, otros mil en ayudas directas y 720 para mejoras tecnológicas.

A partir de 1977, las máquinas de escribir empezaron a ser sustituidas por los primeros ordenadores en las redacciones de diarios y revistas. Los ITEK tenían unas pantallas de fósforo verde que permitían al redactor justificar las líneas y ver el espacio que ocupaba en la página el texto que escribía. Toda una revolución. El sistema permitía también leer en pantalla los teletipos de las agencias, que hasta entonces salían en un rollo de papel que los conserjes cortaban y repartían por las diferentes secciones.

España: el incierto camino hacia la democracia

Con la muerte del general Franco, España inició un camino de reforma política que culminó el 15 de junio de 1977 con la celebración de elecciones libres, las primeras desde 1936, para elegir las Cortes que aprobaron la Constitución de 1978. Una generación que no había vivido la guerra, que en parte había tenido que emigrar en busca de trabajo y que había llegado masivamente a la universidad, no podía imaginar para su país un futuro político que no fuera homologable al de otras democracias europeas.

Pero el camino no estaba trazado. Como escribió Julián Marías, “el futuro, lejos de estar ya decidido, es siempre reino de libertad”. Dos actores jugaron un papel sustancial en el éxito final del proceso: el rey Juan Carlos y Adolfo Suárez. El primero acertó al nombrar al segundo presidente del Gobierno en 1976 y frustró el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, fruto del malestar existente en sectores del ejército. Suárez tomó con valentía decisiones difíciles para integrar en la reforma a la oposición democrática y abandonó el escenario justo antes de que el socialista Felipe González obtuviera una victoria histórica en 1982.

suarez

La Transición se hizo, además, en medio de una brutal ofensiva terrorista. ETA asesinó en 1979 y 1980 a 178 personas, en lo que se conoce como ‘los años de plomo’. La primera víctima vinculada al mundo de la comunicación fue Javier de Ybarra, que en 1977 era consejero delegado de El Correo Español. Un año después, ETA acabó con la vida de José María Portell, redactor jefe de La Gaceta del Norte.

El panorama económico era también desolador. 1976 conoció una triple crisis (cambiaria, bancaria y bursátil) que produjo un impacto terrible sobre la población. En el periodo 1974-1985 los precios (IPC) se multiplicaron por cinco. Hubo tres devaluaciones de la peseta, del 11% en 1976, del 20% en 1977 y del 12% en 1982. En el verano de este último año, catorce ciudades españolas albergaron el Mundial de Fútbol, un acontecimiento deportivo que será recordado por la victoria de Italia, el juego brillante de Brasil y el fracaso de la selección anfitriona.

Transformaciones mundiales: cambios que anuncian el fin de una era

Mientras España hacía su transición a la democracia, América Latina conoció un periodo negro de dictaduras militares en países como Uruguay (1972), Chile (1973) o Argentina (1976), con terribles secuelas de muertos, desaparecidos y exiliados.

En Roma, la elección del polaco Karol Wojtyla para ocupar la sede de Pedro (1978) puso fin a la arraigada costumbre de elegir papas italianos en la iglesia católica. Su largo pontificado, unido a los cambios que siguieron a la muerte de Breznev (1982) en la Unión Soviética, tuvo efectos determinantes en el fin de la guerra fría. El telón de acero empezaba a resquebrajarse.

Aldo-Moro-asesinado
Meses antes, Italia entera se estremeció con el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro a manos de las Brigadas Rojas. El cuerpo sin vida del político democratacristiano fue hallado en el maletero de un Renault 4 estacionado en la vía Caetani, en el centro de Roma.

En Irán, una revolución islámica encabezada por el ayatolá Jomeini derribó en enero de 1979 el régimen autoritario y pro-occidental del sha Reza Palevi. Las disputas fronterizas e ideológicas derivaron en una larga guerra (1980-1989) con la vecina Irak, gobernada por Sadam Hussein. Un conflicto en la que murieron millón y medio de personas. En diciembre de 1979, la URSS invadió Afganistán, una región desestabilizada y en guerra, en la que el ejército soviético vivió su particular Vietnam.

Las victorias de Margaret Thatcher, la primera mujer en alcanzar la jefatura del gobierno en el Reino Unido (1979), y del republicano Ronald Reagan en EE UU (1981) inauguraron una época de neoliberalismo económico y conservadurismo político en occidente.

Principales magnitudes

La tirada y difusión de la prensa española no varió significativamente con el cambio político que se produjo a partir de 1975. Sí hubo una transformación en la vida económica y social, que tuvo su repercusión en la estructura de la prensa. El periodo se caracterizó por la desaparición de algunas cabeceras y el surgimiento de nuevos títulos que se hicieron con un importante hueco de mercado.

A la altura de 1975 la prensa del Movimiento perdía anualmente unos 1.500 millones de pesetas. De los 35 periódicos que la integraban, sólo diez eran rentables y sólo ocho superaban los 20.000 ejemplares de difusión. En mayo de 1984 desapareció el diario Pueblo, que diez años antes había conocido su mejor época bajo la dirección de Emilio Romero.

En 1979 ningún diario español alcanzaba los 200.000 ejemplares. De los 70 periódicos controlados por OJD, sólo 17 superaban los 50.000 y otros 21 tenían una difusión de entre 25.000 y 50.000 ejemplares. Según un estudio elaborado por el CIS, entre 1978 y 1983 la difusión de periódicos en España se estancó alrededor de los tres millones de ejemplares diarios. En 1984, tres periódicos (El País, La Vanguardia y ABC) totalizaban el 24% de la difusión total controlada por OJD. Entre los diez primeros (los anteriores más Diario 16, Ya, Marca, As, El Correo y El Alcázar) sumaban el 51% de la difusión media diaria total. Merecen especial mención las Hojas del Lunes, editadas ese día por las asociaciones de la Prensa en muchas ciudades españolas para permitir el descanso semanal de los diarios locales. En 1980 OJD controlaba 24 Hojas del Lunes que totalizaban más de 850.000 ejemplares.

Entre las revistas, las consideradas femeninas (Pronto, Diez Minutos, Hola, Lecturas y Semana) superaban los 400.000 ejemplares. La apertura trajo consigo el destape y la aparición de revistas semanales para adultos. Interviú alcanzó una difusión de 700.000 ejemplares en 1978. También fueron muy populares Cambio 16 y Tiempo o las satíricas El Papus y El Jueves. Otras, como Lib o Penthouse, OJD las clasificó en el apartado Estilos de vida y Eróticas.

Los datos también nos permiten ver cómo en la década de los 80 se empieza a consolidar el control por OJD de la prensa técnica y profesional. Como muestra, basta señalar que en 1984 OJD controlaba 47 publicaciones médicas con casi un millón de ejemplares.